Una de las mejores definiciones que he leído sobre lo que es la historia, es una que decía que
esta disciplina o ciencia, era la prostituta de la política. Yo añadiría, del poder. Todo régimen
político, en sus nuevos libros de enseñanza para la escuela, la adaptan y manipulan a su
antojo. Y para muestra, lo qué está pasando en ese ámbito en las escuelas catalanas hoy en
día, algo escandaloso. Todos, sin excepción (incluido el Tercer Reich) han adaptado o asimilado
la historia a sus pareceres ideológicos. Aunque es cierto que algunos lo hacen disfrazados de
libertad, democracia y no sé cuántas protuberancias más, lo que hace del tema algo todavía
más vergonzoso. La historia es frágil, pues a la hora de contar los sucesos o relatos, se tiende a
reescribirla, especialmente cuando se siguen unos patrones muy bien dirigidos. Lo que está
sucediendo a partir de 1945 es el nudo de la cuestión, ya que en siglos anteriores había, creo,
un espíritu más libre. Pero el Pensamiento único nacido de la Europa que es tomada al asalto
por Estados Unidos tras la segunda guerra mundial, homogeneiza la historia oficial hasta
nuestros días. Lo peor es cuando se combina la mala historia, es decir, la manipulada, con los
mass media. Ahí es el cóctel perfecto para que los hechos se asienten del todo. Es cuando
nacen, se reproducen y nunca mueren, los dogmas y tópicos. Y la historia, lamentablemente,
está llena de ellos. La toxicidad producida es tan alta e intensa que es difícil que no te
impregne.
Ed. EAS, 2021- – 56 páginas







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